Tu Teléfono Está Arruinando Tu Postura — Y Tu Estado De Ánimo

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Hay muchas razones para dejar nuestros teléfonos de lado muchas veces, sin mencionar el hecho de que si los estamos checando constantemente nos saca del momento presente e interrumpe cenas familiares en todo el mundo. Pero aquí hay una que tal vez no has considerado: Los smartphones están arruinando nuestra postura. Y la mala postura no solo significa un cuello rígido. Puede lastimarnos en maneras psicológicamente maliciosas.

Si estás en un lugar público, mira a tu alrededor: ¿Cuántas personas se encorvan para ver un teléfono? La tecnología está transformando nuestras posturas, retorciendo nuestros cuerpos convirtiéndonos en lo que el fisioterapeuta Neozelandés llama el iHunch (iJorobado). También se ha escuchado que la gente le llama el text neck, y hasta iPosture (iPostura).

La cabeza promedio pesa de 4.5 a 5.4 kilogramos. Cuando doblamos nuestros cuellos hacia adelante 60 grados, como cuando usamos nuestros teléfonos, el estrés efectivo en nuestro cuello incrementa a 27 kilogramos — el peso de aproximadamente cinco galones de pintura. Cuando el Sr. August empezó a tratar a pacientes hace más de 30 años, dice que vio muchas “jorobas de viuda, donde la espalda superior se congeló en una curva hacia adelante, en las abuelas y las bisabuelas.” Ahora dice que ve la misma encorvada en los adolescentes.

Cuando estamos tristes caminamos con los hombros caídos. También caminamos con los hombros caídos cuando tenemos miedo o nos sentimos impotentes. Estudios han demostrado que la gente con depresión clínica adopta una postura que inquietantemente se asemeja a el iHunch. Uno, publicado en el 2010 en el diario oficial de la Asociación Brasileña de Psiquiatría, encontró que los pacientes deprimidos eran más propensos a pararse con sus cuellos doblados hacia adelante, con los hombros desplomados y con los brazos hacia el cuerpo.

La postura no sólo refleja nuestros estados emocionales; también los puede causar. En un estudio publicado en Health Psychology este año, Shwetha Nair y sus colegas les pidieron a participantes no-deprimidos sentarse en una posición vertical o con los hombros caídos y después contestaran una pregunta simulada de entrevista de trabajo, un inductor de estrés experimental bien establecido, seguido por una serie de cuestionarios. Comparados con aquellos sentados en una posición vertical, los que tenían los hombros caídos reportaron tener significativamente menor autoestima y estado de ánimo más bajo, y muchísimo más miedo. La postura afectó hasta los contenidos de sus respuestas en las entrevistas: Análisis lingüisticos revelaron que los que tenían los hombros caídos eran mucho más negativos en lo que tenían que decir. Los investigadores concluyeron, “Sentarse verticalmente podría ser una estrategia conductual simple para ayudar a construir capacidad para adaptarse al estrés.”

Ir con los hombros caídos también puede afectar nuestra memoria: En un estudio publicado el año pasado en la Psicología clínica y psicoterapia de gente con depresión clínica, se puso a los participantes aleatoriamente para que se sienten en una posición vertical o una con hombros caídos y después se les presentó una lista de palabras negativas y positivas. Cuando se les pidió recordar esas palabras, los que estaban sentados con los hombros hacia abajo mostraron una tendencia de recuerdo negativa, mientras que aquellos que se sentaron verticalmente no mostraron tal tendencia. Y en un estudio de 2009 de niños en edad escolar en Japón, aquellos que se les educaba para sentarse derechos eran más productivos que sus compañeros de clases en tareas de escritura.

¿Cómo podría estar afectando el iHunching a nuestros sentimientos y comportamientos? Maarten W. Bos y Amy Cuddy han hecho investigaciones preliminares sobre esto. Pusieron a participantes aleatoriamente a interactuar cinco minutos con uno de cuatro dispositivos electrónicos que variaban en tamaño: un smartphone, una tablet, una computadora portátil y una computadora de escritorio. Observaron después qué tanto tiempo los sujetos esperarían a preguntar al experimentador si se podían ir, después que el estudio había concluido claramente. Descubrieron que el tamaño del dispositivo afectaba significativamente si los sujetos se sentían cómodos buscando al que lideraba el experimento, indicando que la posición con hombros caídos que tomamos cuando usamos nuestros teléfonos nos hace ser menos asertivos — menos propensos a defendernos cuando la situación lo amerita.

De hecho, parece haber una relación linear entre el tamaño de tu dispositivo y qué tanto te afecta: entre más pequeño sea el dispositivo, más necesitas contraer tu cuerpo para usarlo, y entre más encogida y hacia adentro sea tu postura, más eres propenso a volverte sumiso.

Irónicamente, mientras muchos de nosotros pasamos horas cada día usando pequeños dispositivos móviles para incrementar nuestra productividad y eficiencia, interactuar con estos objetos, hasta por cortos períodos de tiempo, podría hacer lo opuesto, reduciendo nuestra asertividad y quebrantando nuestra productividad.

A pesar de todo esto, confiamos en nuestros dispositivos móviles demasiado como para dejarlos, y eso no va a cambiar en un futuro próximo. Afortunadamente, hay maneras de pelear contra el iHunch.

Mantén tu cabeza arriba y tus hombros hacia atrás cuando ves tu teléfono. Aunque eso signifique verlo al nivel del ojo. También puedes intentar estirar y masajear los dos grupos musculares del iHunch – los que están entre los omóplatos y los que están entre los lados del cuello. Esto ayuda a reducir las cicatrices y reestablece la elasticidad.

Finalmente, la próxima vez que busques tu teléfono, recuerda que induce a tener postura de hombros caídos, y tener hombros caídos cambia tu estado de ánimo, tu memoria y hasta tu comportamiento. Tu postura física esculpe tu postura psicológica, y podría ser la clave para un estado de ánimo más feliz y una seguridad en sí mismo mayor.

Traducido por Nuestra Generacion