Generaciones más grandes aman llamar a los Millennials por su sentido del derecho. Siempre se nos ve como un grupo que espera gratificación instantánea y recompensas inmediatas. Esta etiquetación viene con algunas connotaciones seriamente negativas.

Sin embargo, tiendo a pensar que sentirse con derecho no está tan mal después de todo.

O sea, ¿ por qué sentirse digno del éxito y todo lo que la vida tiene que ofrecer es una cosa tan horrible?

Aquí hay cuatro razones de por qué la gente que se siente con derecho es en verdad asombrosa:

1. Vamos a lo que queremos

Nuestro sentido del derecho nos hace no esperar por el permiso de otros. No necesitamos aprobación de nuestros compañeros antes de que empezamos a intentar cumplir nuestras metas.

Sabemos lo que queremos, y somos implacables en intentar conseguirlo. Comentarios negativos de gente negativa no nos desalientan porque tenemos visiones muy claras.

Cuando mantenemos nuestras metas en mente y pensamos en grande sobre nosotros mismos, nada se pone en nuestro camino.

Si la gente no cree en nosotros, honestamente no nos importa mucho porque estamos conscientes de qué nos merecemos. No pararemos ante nada para obtenerlo.

Este es un atributo positivo innegable, en mi opinión. Es prácticamente imposible obtener algo en la vida que quieres, si en realidad, no sientes que te lo mereces.

Generaciones más grandes siempre nos han alentado para que creamos en nosotros como niños, pero cuando empezamos a actuar sobre esas creencias, muchos nos llaman demasiado ambiciosos y con delirios de derecho. Esa hipocresía es algo que no apoyo para nada.


2. No somos muy duros con nosotros mismos.

La gente con derecho tiende a no golpearse tanto la cabeza cuando las cosas no van como ellos querían. Sabemos que al final lograremos nuestras metas, por lo que si vemos algún tope en el camino lo vemos como eso, solo un tope, un obstáculo.

Fallando en una tarea en la vida no significa que no seamos eventualmente exitosos. Claro que seremos. Por lo tanto, las dificultades que surjan en nuestros caminos a la prosperidad no nos escalonarán realmente.

En vez de rendirnos después de algunos intentos difíciles, somos capaces de mantener la visión general de las cosas. Si no conseguimos una cosa, no nos desesperanzamos porque sabemos que un día alcanzaremos otra cosa, potencialmente aún en una escala mayor.

Si sintiéramos que no merecemos el éxito, o si estuviese reservado para alguien más inteligente o de otra manera mejor que nosotros, nos rendiríamos mucho más fácil.


3.Tomamos crédito por nuestros logros.

No somos aficionados de restarle importancia a nuestros logros. Si alguien intenta llevarse todo el mérito por algo en lo que nosotros trabajamos arduamente, entonces no tenemos problema en corregir a la persona.

No tratamos de manipular a la gente en pensar más de nosotros; sólo tomamos crédito por nuestro propio trabajo. Si sintiéramos que no merecieramos ninguna alabanza por nuestros éxitos, entonces este no sería el caso.

Imagina un mundo donde nadie se sienta merecedor. No hubiese ningún CEO o presidentes de compañías. Sí, una generación llena de sabelotodos podría ser abrumante para profesionales más viejos. Pero al menos tomamos la plena propiedad de todo lo que hacemos.

Si un proyecto que completamos es excepcional, no quitaremos ningún cumplido sobre él. Sabemos que es excepcional, y estamos orgullosos de nuestro trabajo.

 


4. Ayudamos a otros a sentirse bien sobre sí mismos, también.

Cuando la gente es super confiada en sí misma, su positividad es a menudo proyectada sobre otros alrededor.

Algunos ejemplos perfectos son las estrellas de rock o los atletas. Cuando la gente mira a estos individuos realizados y asertivos en lo que mejor hacen, se inspiran.

Mirar a la gente vivir sus vidas que sienten que se merecen sin pedir disculpas nos hace querer hacer lo mismo. Si estas personas salen y obtienen lo que merecen, entonces ¿qué es lo que detiene a alguno de nosotros?

La gente más exitosa en el mundo era era vista muchas veces como engreída en un punto de su vida, pero ahora la sociedad los pone en un pedestal.

Estas personas supieron todo el tiempo que ellos serían exitosos y prósperos, y que ese sentimiento de seguridad en sí mismo es la razón por la cual ellos van verdaderamente hacia la meta.

 

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