Por Qué El Rechazo Duele Tanto — Y Qué Hacer Al Respecto

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El psicólogo Guy Winch comparte unos consejos prácticos para aliviar el escozor del rechazo.

Los rechazos son la herida emocional más común que padecemos a diario. Nuestro riesgo de rechazo solía estar limitado por nuestro círculo social inmediato u opciones de citas. Hoy día, gracias a las comunicaciones electrónicas, plataformas de medios sociales y aplicaciones de citas, cada uno de nosotros está conectado a miles de personas, muchas de las cuales podrían ignorar nuestras publicaciones, chats, textos, o perfiles de citas, y como resultado nos hace sentir rechazados.

Además de estos tipos de rechazo menores, seguimos siendo vulnerables a rechazos más serios y más devastadores también. Cuando nuestra pareja nos deja, cuando nos despiden del trabajo, cuando nos rechazan e ignoran nuestros amigos, o cuando nos excluye nuestra familia por elegir un estilo de vida, el dolor que sentimos puede ser absolutamente paralizante.

No importa si el rechazo que sentimos es pequeño o grande, una cosa permanece constante — siempre duele, y usualmente duele más de lo que esperamos que duela.

La pregunta es, ¿por qué? Por qué nos molesta que a un buen amigo no le “guste” la foto de vacaciones de la familia que subimos a Facebook? ¿Por qué arruina nuestro estado de ánimo? ¿Por qué algo tan aparentemente insignificante nos hace sentir enojados con nuestro amigo,  y temperamentales y mal sobre nosotros mismos?

el mayor daño que hace el rechazo es usualmente auto-infligido. Justo cuando nuestra autoestima está más perjudicada, vamos y la dañamos aún más.

La respuesta es — que nuestros cerebros están hechos para responder de esa manera. Cuando los científicos pusieron a gente en máquinas de resonancia magnética y les pidieron que recordaran un rechazo reciente, descubrieron algo impresionante. Las mismas áreas de nuestro cerebro que se activan cuando sentimos dolor físico se activan cuando sentimos rechazo. Es por eso que hasta los rechazos pequeños duelen más de lo que quisiéramos, porque provocan dolor (aunque, emocional) literal.

¿Pero por qué está conectado nuestro cerebro así?

Los psicólogos evolucionarios creen que todo empezó cuando éramos cazadores-recolectores que vivían en tribus. Como no podíamos sobrevivir solos, ser excluídos de nuestra tribu era básicamente una sentencia de muerte. Como resultado, desarrollamos un mecanismo de defensa temprano para avisarnos cuando estábamos en peligro de ser “despedidos” por nuestros compañeros de tribu — y eso era el rechazo.
La gente que sentía un rechazo de manera más dolorosa era más propensa a cambiar su comportamiento, permanecer en la tribu, y transmitir sus genes.

Claro está, que el dolor emocional es solo una de las maneras en las que los rechazos impactan nuestro bienestar. Los rechazos también dañan nuestro estado del ánimo y nuestra autoestima, provocan incrementos de enojo y agresión, y desestabilizan nuestra necesidad de “pertenecer.”

Desafortunadamente, el mayor daño que hace el rechazo es auto-infligido. En efecto, nuestra respuesta natural a ser rechazado por nuestra cita o ser escogido de último para un juego de fútbol no es solo para lamer nuestras heridas pero para volverse intensamente auto-crítico. Nos insultamos, lamentamos nuestros defectos, y nos sentimos asqueados de nosotros mismos. En otras palabras, justo cuando nuestra autoestima está más perjudicada, vamos y la dañamos aún más. Hacer eso es emocionalmente poco sano y psicológicamente auto-destructivo sin embargo todos lo hemos hecho en algún momento u otro.

La buena noticia es que hay mejores y más saludables maneras de responder al rechazo, cosas que podemos hacer para frenar las respuestas poco saludables, aliviar nuestro dolor emocional y reconstruir nuestra autoestima. Aquí hay algunas de ellas:

Tener Cero Tolerancia A La Auto-Crítica

Tan tentador como pueda sonar enlistar todas tus faltas en consecuencia de un rechazo, y tan natural como podría parecer el castigarte por lo que hiciste “mal” — ¡no lo hagas! Revisa bien lo que pasó y considera lo que deberías hacer diferente en el futuro, pero no hay buena razón para ser severo y auto-crítico mientras lo revisas. Pensar, “Probablemente debería de evitar hablar de mi ex en mi próxima primera cita,” está bien. Pensar, “¡soy un perdedor!” no.

Otro error común que cometemos es suponer que un rechazo es personal cuando no lo es. La mayoría de los rechazos, ya sean románticos, profesionales, y hasta sociales, son debido a la circunstancia y a la necesidad de encajar. Hacer una búsqueda exhaustiva de tus propias deficiencias para entender por qué no “funcionó” no solo es innecesario, también da una idea errónea y confunde.

Revive Tu Autoestima

Cuando tu autoestima es lastimada es importante recordarte a ti mismo lo que tienes para ofrecer (en lugar de hacer una lista de tus deficiencias). La mejor manera de estimular sentimientos de autoestima después de un rechazo es ratificar aspectos de ti mismo que sabes que son valiosos. Haz una lista de cinco cualidades que tienes que son importantes o significativas — cosas que hacen de ti un buen prospecto para relaciones (por ejemplo, que eres de apoyo o estás disponible emocionalmente), un buen amigo (por ejemplo, eres leal o un buen oyente), o un buen empleado (por ejemplo, eres responsable o tienes una ética de trabajo fuerte). Luego escoge una de ellas y escribe un párrafo rápido o dos (escribe, no solo lo hagas en tu cabeza) sobre por qué la calidad es importante para otros, y qué tan bien la expresarías en una situación relevante. Aplicando los primeros auxilios emocionales en esta manera estimulará tu autoestima, reducirá tu dolor emocional y hará que tengas más confianza en ti mismo para avanzar.

Estimular Sentimientos De Conexión Social

Como animales sociales que somos, necesitamos sentir que nos quieren y que nos valoran en los distintos grupos sociales a los que estamos afiliados. El rechazo desestabiliza nuestra necesidad de pertenecer, dejándonos intranquilos y sin lazos sociales. Por lo tanto, necesitamos recordarnos que somos apreciados y amados para que nos podamos sentir más conectados y balanceados. Si tus colegas de trabajo no te invitaron a comer, anda a tomar un trago con los de tu equipo de béisbol. Si tu hijo es rechazado por un amigo, haz un plan para que se junte con otro amigo tan pronto como sea posible. Y cuando una primera cita no te responda los mensajes, llama a tus abuelos y recuérdate que tan solo tu voz da alegría a los demás.

El rechazo nunca es fácil pero saber cómo limitar el daño psicológico que causa, y cómo reconstruir tu autoestima cuando pasa, te ayudará a recuperarte más rápido y seguir adelante con confianza en ti mismo cuando sea hora de tu próxima cita o evento social.

Traducido por Nuestra Generacion


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