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De Robert Cialdini:

¿Alguna vez has necesitado ser más productivo/a… pero no tienes ganas de serlo? ¿Y literalmente terminas negociando contigo mismo para terminar los pendientes?

Casi siempre terminamos así. Entonces, ¿Cuál es la mejor manera para uno mismo para convencerse de ser más productivo? ¿Cuál es la mejor manera de usar la ciencia de la persuasión… sobre uno mismo?

La respuesta la tiene Robert Cialdini. Él es un profesor de psicología en la Universidad del estado de Arizona y autor del libro #1 sobre la influencia — acertadamente titulado: Influencia: La Psicología de la Persuasión.

Cuando queremos que otros vean las cosas a nuestra manera pasamos la mayoría del tiempo elaborando argumentos lógicos y recolectando evidencia convincente para presentársela… pero según Bob eso es una completa equivocación.

En su nuevo libro Pre-Suasion, Bob explica que necesitamos un tip de 2500 años del viejo bueno Sun Tzu:

Cada batalla se gana antes de que se pelee.

Lo que hacemos antes de que intentemos persuadir a la gente es muchas veces más importante que si les logramos persuadir o no.

De Pre-Suasion: Una Manera Revolucionaria para Persuadir e Influenciar:

Los mejores persuasores se convirtieron en los mejores porque aplicaban la pre-suasión — el proceso de hacer que los receptores estén prestando atención a un mensaje antes de que se les presente.

Entonces, si vas a persuadirte para terminar más cosas, necesitas pensar en lo que haces antes de empezar la tarea o el quehacer.

Hablar contigo mismo de hacer cualquier cosa puede ser engañoso porque, bueno, ya sabes qué estás planeando. Así que tal vez deberíamos empezar convenciendo a tu subconsciente de que te ayude…

Cuando Las Cosas Van Bien, Los Buenos Se Detienen

Bueno, entonces ya estás terminando tareas serias. Estás satisfecho contigo mismo. Pero también tienes un poco de miedo de que mañana empezarás a procrastinar otra vez. Hay una buena manera de asegurarse de que eso no pase…

Aplica el efecto «Zeigarnik.» (Por suerte, no necesitas poder pronunciarlo para llevarlo a cabo.) El efecto Zeigarnik es un principio psicológico que dice que nuestros cerebros buscan cerrar ciclos.

Tu subconsciente quiere sentir que «terminaste» algo — de otra manera seguirá pensando sobre esa tarea mucho después de que te vayas de la oficina.

Bueno, Bob dice una historia sobre una colega suya que usa esos pensamientos molestos a su favor — para prevenir la procrastinación.

Cuando está escribiendo y el final del día de trabajo se acerca, se detiene a la mitad de su trabajo. Así su cerebro se muere por cerrar ese ciclo. Y cuando llega a su escritorio al día siguiente está agradecida de que ya puede terminar lo que empezó.
Aquí está Bob:

Al día siguiente, no puede esperar a regresar a su silla y empezar a escribir otra vez para terminar esa obra. Ahora le fluyen las ideas para escribir, y termina siendo  muy productiva.

Así que aprende una lección de esos momentos culminantes al final de los episodios de TV. Te dejan picado por una razón. Tu cerebro quiere cerrar ciclos. No dejes que cierre el ciclo.

Ahora que ya sabes cómo convertir un día productivo en una semana productiva. ¿Pero cómo empiezas en primera instancia? Todo lo que se necesita son unas palabras mágicas…

Si, Cuando, Entonces

¿Alguna vez has deseado poderte programarte como computadora para hacer algo que necesitabas? Bueno, no podemos cargar (o subir) Kung Fu a tu cerebro como en la Matrix, pero lo que sí podemos hacer es..

Antes de que sea hora de lograr algo, crea una declaración de metas que incluya el lugar o el momento en el que algo necesita ser hecho y lo que tengas que hacer. Sólo usa las palabras mágicas «Si/Cuando» y «Entonces.»

Cuando me siento en mi escritorio en la mañana, entonces empezaré a escribir el reporte que tengo que terminar.

Si mi tio empieza otro argumento político, entonces me esconderé en el baño. 😆

¿Demasiado simple para que funcione? Negativo.
Aquí está Bob:

Hay un estudio de gente que sufre de epilepsia que habían tenido problemas con su régimen de tratamiento. Se les dio un esquema de «si, cuando, entonces» para que hagan, tal como, «Si son las ocho de la mañana y ya me lavé los dientes, entonces me tomo mi medicina» Esa declaración incrementó la conformidad con el régimen del 55 por ciento al 79 por ciento. La clave es ser específico sobre la hora y el lugar que sirven como señal para dar el paso que quieras tomar.

Así que ya tienes un esquema de si/entonces pero no cierras ciclos. Estás programado para ir a trabajar y tu subconsciente te recordará mañana en dónde te quedaste. ¿Pero qué tal si todavía no te sientes inspirado?

Entonces necesitarás la inspiración que sólo puede venir de cuadrados amarillos y brillantes…

La Magia De Los Post-its

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¿Has visto una imagen así antes?

Seguro sí. ¿Alguna vez te has burlado de una? Probablemente.

Bueno, esas imágenes trilladas de falta absoluta de sabor sí funcionan. Cuando ves imágenes «inspiradoras» como esa antes de que te pongas a trabajar, te vuelves más productivo. Aquí está Bob:

Hay un estudio buenísimo que demostró que si a los trabajadores de un centro de llamadas se les mostraba una foto de un corredor ganando una carrera,  ganaban 60 por ciento más donaciones porque su idea del logro estaba en su ambiente de atención.
Lo verían constantemente mientras hacían este trabajo.

 

No, no estamos aquí para arruinar tu decoración de oficina. Puedes obtener el mismo efecto escribiendo «Logro» en un post it y poniéndolo donde lo puedas ver.

De  Pre-Suasion: A Revolutionary Way to Influence and Persuade:

Muchos estudios han demostrado que el exponer sutilmente a los individuos a palabras que connotan el éxito (ganar, obtener, alcanzar, dominar) incrementa su desempeño en una tarea asignada y duplica su sus ganas de seguir trabajando en eso.

Entonces un post-it te puede inspirarte a terminar esas duras tareas y ayudarnos a todos a ganar la guerra contra las malas artes.
¿Pero y si no es suficiente? ¿Quieres inspiración que esté personalizada para ti y que está comprobado que saca lo mejor de ti?

Ok entonces: hablemos sobre Purell…

Recuerda Tus Compromisos

Los doctores no siempre se lavan sus manos antes de ver a sus pacientes. Los hospitales intentaron hacer que se las lavaran más seguido. Hasta se pusieron letreros que decían, «La higiene de manos te protege de las enfermedades.»

Yyyyyy… eso no funcionó para nada. ¿Qué  funcionó?

Recordarle a los doctores su deber de ayudar a aquellos a quiénes cuidan. Un letrero que decía, «Lavarte las manos reduce las posibilidades de infección de tu paciente» produjo un estímulo de 45%. Aquí está Bob:

Un estudio hecho por Adam Grant y asociados donde pusieron un pequeño letrero bajo los dispensadores de jabón que decía, «Lavarte las manos reduce el riesgo de infección de tu paciente.» Produjo un incremento de 45 por ciento simplemente por recordarle a los doctores del compromiso que hicieron hace tiempo cuando iniciaron sus carreras.

 

Tal vez no has tomado el juramento hipocrático y tampoco vives bajo el código Bushido. No importa. Si no tienes un compromiso qué recordar, sólo haz uno. Pero haz que sea algo que te tomarás seriamente.

¿Necesitas un ejemplo? Bob tiene un compromiso personal que usó para asegurar que su libro Pre-Suasion fuera algo de lo que él estaría orgulloso. Dejaremos que Bob cuente la historia:

Le dediqué «Pre-Suasion» a mis nietos. Luego les dije a sus padres, «cuando cada uno sea lo suficientemente maduro para leer este libro, muéstrales la dedicatoria y di, ‘Tu abuelo escribió este libro para ti’.» Bueno, Eric, tiene que ser un buen libro. Tiene que ser un buen libro que sea vigente por más de 15 años. Y esto es lo que hice después — y lo estoy viendo en este momento: Puse una foto de mis nietos junto a mi computadora. Hice que fuese visible mientras escribía el libro.

Querer ser un buen abuelo podría ser la herramienta de productividad definitiva.

OK, hemos aprendido muchísimo. Resumámoslo…

Resumiéndolo

 Aquí explicamos cómo Robert Cialdini dice que puedes engañarte para ser más productivo:

Usa el «efecto Zeignarik»: Para que estés seguro de que no dejarás las cosas para después el día de mañana, no cierres ciclos hoy. Si te detienes a medio trabajo tu…
Si, Cuando, Entonces: Prográmate cómo una computadora. Por ejemplo, «Si veo una oportunidad para hacer un mal chiste relacionado con la psicología, entonces lo teclearé.»
La Magia de los Post-its: No necesitas poner arte feo en tus paredes. Sólo tienes que escribir «LOGRAR» en un post-it.
Recuerda tus compromisos: Y si no tienes uno, crea uno. Querer ser un excelente abuelo crea grandiosos libros.

El evitar dejar las cosas para después y ser productivo no siempre es fácil. A veces forzarlo con fuerza de voluntad no funciona.

Pero eso está bien. Cualquier cosa que creas que te hará funcionar se vale. Prueba algunos de los tips de Bob. Tal vez necesites engañarte, hacerte trucos o persuadirte para terminar esas tareas pesadas.

Como dijo el guionista Terry Rossio una vez, «Mi mala manera de hacer las cosas es mejor que tu gran manera de no hacerlas.»

Traducido por Nuestra Generacion


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